Redondear a Honneth

Redondear a Honneth

de MARTINEZ ANA -
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“Pero Honneth comprende que para desarrollar la propuesta hegeliana en el presente es necesario, por un lado, dotar a la idea de reconocimiento de contenido sociológico y, por otro, conectarla con el plano subjetivo, es decir, mostrar que el desarrollo moral de los conflictos sociales está conectado con la realización de la individualidad6. Para cumplir el primer cometido, es decir darle contenido sociológico a la idea de reconocimiento, Honneth propondrá tres formas de reconocimiento social que logren dar cuenta de las motivaciones morales presente en múltiples luchas sociales: el amor, el derecho y la solidaridad. Estas formas generales de reconocimiento representan.

La esfera del amor es la más básica de las tres y para tematizarla Honneth acude a la obra del psicólogo Donald Winnicott. Esto le permite mostrar cómo a partir de la relación entre madre e hijo se configuran patrones de afecto y amor que estarán en la base tanto de la formación de la autonomía individual como de la autoconfianza personal y serán el modelo sobre el cual se irán constituyendo futuras relaciones de reconocimiento. La esfera del amor también explica las relaciones que se dan en las parejas o entre amigos y muestra que en todos los casos los sujetos necesitan reconocerse como naturalezas necesitadas de atención y cuidado. Sin embargo, la pretensión de reconocimiento propia de esta esfera queda limitada al círculo íntimo más cercano, por lo que para Honneth, si bien funciona como condición de autonomía, no tiene un papel activo en las luchas sociales.

La siguiente esfera es la del derecho que nos pone ya en una dimensión universal del reconocimiento en la medida que no se limita al círculo afectivo más cercano. En el derecho los seres humanos se reconocen mutuamente como portadores de derechos jurídicos y capaces de responsabilizarse de sus acciones. El reconocimiento jurídico surge como consecuencia de la desintegración de la idea de estima social, propia de órdenes premodernos en el que los individuos eran valorados en el marco de un sistema de prestigio preestablecido. Esta unión de respeto jurídico y estima social -es decir, la posesión de derechos de acuerdo con la pertenencia a ciertos grupos sociales o de acuerdo con la edad- que estaba en la base de las sociedades premodernas se rompe con la extensión de las relaciones mercantiles y con la aparición de nuevas formas de pensar no ligadas a la tradición. Es en la esfera del reconocimiento jurídico donde la lucha por el reconocimiento comienza a mostrarse como motor del orden social, ya que los conflictos que en ella surgen aluden a obligaciones morales válidas para todos los miembros de la sociedad.

Pero la esfera del derecho no puede cubrir todas las formas de valoración social en la sociedad moderna donde sus miembros se distinguen unos de otros en función de sus respectivos logros y capacidades. Es así que Honneth habla de una tercera relación de reconocimiento llamada solidaridad donde el individuo es reconocido, ya no en su universalidad como persona jurídica, sino en su particularidad como sujeto valioso para los objetivos de la vida en sociedad. En las sociedades modernas e industriales el prestigio social se basa, no en la edad o en la pertenencia, sino las capacidades y talentos para contribuir a la cooperación social. Esta esfera de reconocimiento varía con los marcos interpretativos de cada cultura y con los modos de vida que prevalecen en cada caso, pero siempre en la modernidad el individuo exige ser reconocido y valorado por sus aportes y talentos para contribuir a la vida en común. En una remisión a la teoría social de Durkheim, Honneth denomina a esta esfera “solidaridad” ya que alude a los lazos sociales cooperativos y recíprocos que están en la base de toda praxis social.

 

Las expectativas de reconocimiento en cada una de las esferas constituyen las condiciones de formación de la identidad personal en el marco de relaciones donde los sujetos se saben respetados en su singularidad. De modo que si esas expectativas son defraudas, se genera un tipo de experiencias negativas que se pueden llamar “menosprecio” o “agravio moral” y que son la fuente motivacional de todos los conflictos sociales. Las luchas sociales se interpretan entonces “según una gramática cambiante de reconocimiento y de menosprecio”8, es decir, surgen cuando las personas se sienten excluidos de un reconocimiento social que les corresponde, ya que su identidad y autonomía es puesta en peligro. De este modo, la teoría del reconocimiento de Honneth intenta cubrir diferentes niveles de análisis: el nivel de la estructura social dado por la tesis de las esferas de reconocimiento, un nivel político dado por la idea de una lucha por el reconocimiento y un nivel subjetivo en la idea de la formación de la identidad mediante el reconocimiento. Justamente este último nivel será esencial en la fundamentación antropológica de esta teoría, tal y como deseo mostrar en el siguiente apartado“.